
El último informe anual de Amnistía Internacional presentado esta semana alerta de un deterioro generalizado de los derechos humanos a escala global, marcado por el auge del autoritarismo, la (…)
Estas son las noticias más relevantes de la semana: La ONU debe establecer un mecanismo de investigación sobre los abusos cometidos por los talibanes en Afganistán. Además, Irán asiste a una oleada de ejecuciones y aumento del empleo de la pena de muerte contra minorías étnicas perseguidas. En Hong Kong hablaremos de la primera protesta “autorizada” desde 2020. Y terminaremos en Bielorrusia, donde la condena a tres defensores de los derechos humanos en es una “represalia evidente” por su trabajo.
Las autoridades iraníes han ejecutado al menos a 94 personas sólo entre los meses de enero y febrero, con un espeluznante trasfondo de denuncias de violencia sexual y otras torturas. Su actuación constituye un ataque contra el derecho a la vida, y un intento de oprimir aún más a las minorías étnicas y sembrar el miedo a la fuerza bruta que le espera a la disidencia.
A lo largo de las últimas semanas, al menos 12 personas de las minorías árabe ahwazí y baluchi han sido condenadas a muerte tras juicios manifiestamente injustos. Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, sin excepción. La pena capital es una violación del derecho a la vida y el exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante.