
El último informe anual de Amnistía Internacional presentado esta semana alerta de un deterioro generalizado de los derechos humanos a escala global, marcado por el auge del autoritarismo, la (…)
En los últimos días de este año, os proponemos tres acciones para conseguir que 2007 sea un año más justo, más solidario y más comprometido con la defensa de los derechos humanos. Comenzaremos pidiendo el cierre de Guantánamo, continuaremos exigiendo que se respeten los derechos humanos de las personas migrantes y cerraremos nuestro espacio con un nuevo llamamiento sobre la crisis en Sudán, que sigue cobrándose miles y miles de víctimas inocentes.
“Feliz Aniversario, presidente”
Arrancamos con un aniversario que se acerca. El centro de detención de Guantánamo cumplirá cinco años el próximo 11 de enero de 2007. Indignados por este símbolo de la injusticia y los abusos por parte de Estados Unidos, activistas de derechos humanos de todo el mundo se unen en solidaridad con los detenidos y sus familias para exigir, una vez más, que el gobierno de Estados Unidos cierre Guantánamo.
Amnistía Internacional lanza una acción irónica que agradece al presidente de Estados Unidos mantener abierto este centro de detención. Bajo el eslogan de “Feliz Aniversario, presidente” los activistas pueden felicitar a George Bush:
– Por habérselas arreglado para mantener un centro de detención ilegal abierto durante tanto tiempo ante la pasividad de la comunidad internacional.
– Por intentar reducir a cenizas la Convención de Ginebra, después de más de medio siglo de vigencia.
– Por haber descubierto que hay seres humanos sin derechos humanos.
– Por mantener bajo detención prolongada a cientos de detenidos sin cargo ni juicio, permitiendo las torturas y los malos tratos.
– Por hacer desaparecer a un número desconocido de personas, y por hacerlo, eso sí, en nombre de la libertad.
– Por haber conseguido que sean admisibles las pruebas obtenidas mediante tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
– Por conseguir que muchos países, entre ellos muchos europeos, le presten sus bases y aeropuertos para dichos propósitos.
Esta acción pretende conseguir de una vez por todas el cierre de este símbolo de la injusticia, sin precedentes en los últimos 50 años.
Derechos de los Migrantes
Continuamos con otra acción que habla de los derechos de las personas migrantes. La promesa de un nivel de vida más elevado para sus familias empuja a muchas personas a la migración irregular cuando las vías legales no les son accesibles. Cada año mueren miles de personas que intentan llegar a otros países.
Muchas de las personas que viajan a un nuevo país sufren más abusos y explotación a manos de traficantes, empleadores sin escrúpulos y funcionarios del Estado. A quienes carecen de “papeles” se les niega a menudo el derecho a la educación, la sanidad y la vivienda, por lo que están condenados a vivir y trabajar en condiciones terribles y degradantes.
Las mujeres son casi la mitad de la población migrante y están especialmente expuestas a la explotación, incluida la violencia sexual. Los menores también se enfrentan a dificultades específicas y corren peligro de ser objeto de explotación debido a su edad e inmadurez y, en algunos casos, a la falta de apoyo de sus padres.
Con frecuencia, los medios de comunicación y algunos políticos describen a los migrantes como criminales, una carga económica, una amenaza para la seguridad e incluso un peligro para la salud pública. Pero la realidad es que muchas economías han llegado a depender de estos mismos migrantes, porque están dispuestos a trabajar en condiciones degradantes y peligrosas, con escasa seguridad y salarios bajos. Actualmente, esta fuerza de trabajo no reconocida, no apreciada y subvalorada es el motor de una parte importante de la economía mundial.
Amnistía Internacional propone un programa de acción en favor de los derechos de estas personas que incluye llamamientos a los Estados para que ratifiquen y apliquen la Convención sobre los Derechos de los Migrantes. También aplaude la contribución que hacen los trabajadores y trabajadoras migrantes tanto al país receptor como a las familias que dejan en su país de origen. La organización exige que se trate a todas las personas migrantes con pleno respeto, por sus derechos humanos y la dignidad de su persona.
Crisis humanitaria en Sudán
Cerramos nuestro espacio, haciendo una vez más referencia a la peor crisis humanitaria del momento: la que se vive en Sudán. Desde que comenzó 2006, según cifras de la ONU, más de 250.000 personas han sido expulsadas de sus hogares y de los lugares donde habían buscado cobijo. Desde 2003, el gobierno de Sudán ha abdicado de su responsabilidad de proteger a la población de Darfur, y en su lugar ha armado, financiado y respaldado a las milicias yanyawid que han sido responsables de la mayoría de los crímenes contra civiles.
La presencia de tropas de la Misión de la Unión Africana en Sudán y la firma del Acuerdo de Paz de Darfur del 5 de mayo de 2006 no han impedido que sigan cometiéndose abusos en una escala masiva. Por el contrario, parece que el gobierno de Sudán, a costa de la población civil, ve el Acuerdo de Paz de Darfur como una oportunidad de promover sus objetivos militares, más que como una oportunidad para la paz.
Ante la gravedad de esta situación, Amnistía Internacional considera que es imperativo proteger a los civiles de los ataques de los yanyawid, de las fuerzas del Gobierno de Sudán, y de los grupos armados en Darfur con el despliegue de cascos azules en la zona.
También, es necesario que las organizaciones humanitarias y de derechos humanos tengan acceso a los civiles. Es crucial prevenir que la crisis de derechos humanos se extienda a Chad, así como detener el flujo de armas. Para ello, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe poner en práctica el embargo de armas, no solo para los grupos armados, sino también para las fuerzas gubernamentales de Sudán.
Finalmente, los perpetradores de crímenes deben comparecer ante la justicia. Para ello, los gobiernos de Sudán y Chad deben prestar un completo apoyo a la Corte Penal Internacional, incluyendo el acceso a los delegados de dicha Corte a Darfur, el este de Chad y ofreciendo protección para los testigos. En resumen, debe ponerse en práctica una agenda para la paz que tenga en cuenta los derechos humanos de las personas.