
Y en este último programa de la temporada les propongo conocer y compartir la acción de Calabriasona, un proyecto creado hace muy poco tiempo, dedicado a revitalizar y a difundir la música (…)
En el lugar donde se encuentran el Adriático y el Jónico está Albania, el último paraíso escondido de Europa. El pequeño país balcánico quiere poner en marcha su economía con el turismo, pero aparte del turismo, el poco conocido país del sudeste europeo tiene muchas cosas excepcionales. Es lo desconocido y diferente, lo auténtico y misterioso, lo que crea el atractivo de este país para los visitantes, que creen que el hombre se esfuerza por naturaleza en encontrar ‘tesoros”. Con sus 400 kilómetros de costa, sus lagos y sus aldeas de piedra, Albania tiene mucho que ofrecer al que busca autenticidad
En cuanto a la música, la dominación política, militar y cultural de Albania por los agentes externos ha contribuido a la actualidad de la música del país. La música albanesa es una fusión de la música de Europa del sudeste, especialmente del Imperio otomano, que gobernó Albania por más de 500 años. Sin embargo, los albaneses conservaron su cultura aparte de los otomanos, con muchos viviendo en montañas rurales y alejadas. Las canciones populares albanesas se pueden dividir en grupos importantes, las epopeyas heroicas del norte, los lamentos y arrullos, realizadas generalmente por las mujeres a solas, las canciones del amor, la música de las bodas, y las canciones del trabajo, entre otros. La música de varios festivales y días de fiesta son también una parte importante de la canción popular albanesa, especialmente las que celebren el. Día de St. Lazarus, que inaugura la primavera. Al norte existe una variedad distintiva de poesía épica cantada. Muchas de éstas canciones giran alrededor Skanderbeg, el guerrero legendario que condujo la lucha contra Turcos, y tratan sobre los “temas albaneses constantes del honor, de la hospitalidad, de la traición y de la venganza”. Estas tradiciones son una forma de historia oral que preserva los códigos morales y los valores sociales, necesarios en una sociedad que, hasta principios de siglo 20, confió en peleas de sangre como sus “medios primarios de la aplicación de ley. La variedad más tradicional de poesía épica se llama Rapsodi Kreshnike (Poemas de héroes). Estos poemas épicos son cantados, acompañado por el lahuta, un violín de una cuerda, y se lo localiza en las montañas norteñas, mientras que en la Albania de hoy se encuentran versiones modernas. Otro canto característico de este país, es la isopolifonía albanesa, que derivada de la música sacra bizantina es una sofisticada forma de canto coral interpretado básicamente por hombres. A lo largo de las últimas décadas, el modesto incremento del turismo cultural y el creciente interés de la comunidad de investigadores por esta tradición popular única, han contribuido al renacimiento de la isopolifonía albanesa. Sin embargo, la pobreza, la ausencia de protección legal y la falta de apoyo financiero, afectan negativamente a esta tradición, amenazando la transmisión de un vasto repertorio de cantos y técnicas. El éxodo rural de los jóvenes hacia las grandes ciudades y hacia el extranjero en busca de trabajo, intensifica aún más este peligro. En tales condiciones, en la actualidad la transmisión de esta tradición se mantiene más gracias a los artistas populares profesionales, que a la estructura familiar. Quizás por todo esto en 2005 la UNESCO declaró Patrimonio Cultural Inmaterial a la "La isopolifonía popular albanesa". Pocos músicos albaneses han conseguido ser reconocidos fuera de su país. Quizás, alguna excepción pueden ser Eli Fara, Merita Halili o Parashqevi Simaku. Últimamente se ha editado un disco de la Fanfare Tirana que ha alcanzado un reconocimiento internacional. Resulta que un grupo de compañeros del ejército albanés decidieron formar una fanfarria como las rumanas, macedonias o serbias que andan caminando y triunfando por el mundo. Empezaron arreglando tradicionales y hermosas historias de héroes, amantes y batallas, añadiendo pulso rítmico al mejor estilo balcánico. Y han logrado crear una música representativa de la zona, pero también fresca al añadir, por ejemplo, sencillos y agradables toques de sintetizador que, de forma increíble, no molestan como suele ser habitual. Pero, mas allá de algunos casos, la música albanesa nunca ha tenido la ocasión de conseguir una publicidad mundial, tal como la que le vendría de una buena película o de otro acontecimiento de interés internacional. Es realmente como un tesoro inexplorado de la antigüedad, que está esperando para ser descubierto.
Comentarios basados en un artículo de Narciso Binayán para La Nación.
Durante el programa se escuchan interpretaciones de Eli Fara & Merita Halili, Fanfara Tirana, Ilir Shaqiri, Eda Zari, Adelina Ismaili, Greta Koci & Indrit Mlika, y el Tirana Folk Ensemble.
Es una realización de Jorge Laraia.