Entrevista a Nancy de la publicación mexicana Contralinea. Hablamos de La Otra Campaña, la más potente movilización en México de las organizaciones civiles; de la situación de distintos pueblos de México frente a la represión gubernamental; del racismo a los pueblos indigenas; y tambien de los movimientos migratorios en America Latina en su camino hacia los EEUU
La Otra Campaña
Miles de organizaciones e individuos que se definen como anticapitalistas y de izquierda se aglutinan en La Otra Campaña. El objetivo es el de derrocar al gobierno y quitarles a los ricos sus empresas antes de expulsarlos del país o meterlos en la cárcel. No ocultan que suman fuerzas a fin de alistar una rebelión nacional, civil y pacífica, que acabará con el sistema capitalista.
De acuerdo con datos del colectivo Rebeldía, al 31 de enero de 2006, 67 organismos políticos habían suscrito la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (publicada por el EZLN) y formaban parte de La Otra Campaña junto con otras 218 agrupaciones sociales, 128 organizaciones indígenas, 596 colectivos u organizaciones no gubernamentales y 2 mil 441 personas a título individual.
Activistas cercanos a Marcos, el subcomandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), afirman que los integrantes de esta insurrección silenciosa se cuentan por cientos de miles en toda la república.
Se está creando «el movimiento más chingón que jamás ha existido en este país», mismo que constituye «la lección de amor más grande que han parido estas tierras». Los únicos requisitos que deben cumplir los adherentes son "ser de abajo, de izquierda, anticapitalistas y consecuentes».
Sus militantes se definen como «auténticamente de izquierda» a fin de diferenciarse de los «marxistas de pantuflas» o de quienes, en el espectro electoral, dicen representar tal tendencia, como los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) o el Socialdemócrata y Campesino (PASC).
Es el movimiento más diverso de México, al aglutinar, entre otros, a marxistas de varias corrientes —trotskistas, maoístas, estalinistas—, pero también a anarquistas diversos —libertarios, anarcopunks, anarcodarks—, religiosos —católicos de las comunidades eclesiales de base, jesuitas, teólogos de le libración, protestantes—, posmodernistas —ecologistas, místicos, pacifistas e indigenistas. Y la multiplicidad es mayor si, dejando de lado diferencias ideológicas, se atiende a los sectores sociales de los que proceden los adherentes: trabajadoras sexuales, indígenas, lesbianas, homosexuales, transgéneros, obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, pequeños comerciantes, vendedores ambulantes.
Participan desde organizaciones con registro ante alguna entidad gubernamental con la que gestionan la solución de sus demandas, hasta otras que, aunque no son armadas, trabajan en la clandestinidad y no les interesa tener ningún tipo de relación con las instituciones del Estado mexicano. Y también están otras a las que se les ha calificado, sin comprobarlo, como bases de apoyo de organizaciones político-militares distintas al EZLN.
Pueblo kiliwa
Del pueblo kiliwa aún sobreviven 54 personas, de las cuales sólo cinco hablan su lengua. Esta tribu es una de las comunidades más antiguas de Baja California, México, y sin embargo han sido expulsadas por los mestizos de la tierra donde descansan sus ancestros.
La comunidad kiliwa viven en el valle de la Trinidad, localizado entre las sierras de San Miguel, San Pedro Mártir y el desierto de San Felipe, en el municipio de Ensenada, a 25 kilómetros del poblado más cercano. Se integra por ocho familias, de las cuales la persona más grande supera los 90 años y la única niña, hija de Elías Espinosa, tiene cinco.
Su deidad principal se llama Meltí Ipa Jalá o dios coyote, gente luna: padre de todas las cosas y personificación de la muerte.
La Parota
A cuatro años de iniciado el movimiento de las comunidades que se oponen a la presa La Parota, en Guerrero, México, los gobiernos federal y estatal buscan enfrentar a comuneros y ejidatarios para que se decidan a dejar sus tierras. Para ello regalan dinero, despensas y, como nunca antes, realizan obras públicas en las comunidades que quedarían bajo el agua.
La mayoría de las familias de las 36 comunidades afectadas se mantienen en la organización que los pueblos crearon para oponerse al proyecto gubernamental: el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa la Parota (CECOP); sin embargo, el gobierno del estado, sobre todo después de la llegada al poder del perredista Zeferino Torreblanca, ha logrado articular a un "grupo de choque", a decir de los que se mantienen en resistencia, que pugna por la venta de sus tierras.
Las riñas que han dejado tres muertos y varios heridos por machete comenzaron en 2005, pero amenazan con recrudecerse ante la injerencia del gobernador, Zeferino Torreblanca Galindo, quien incluso ha organizado y encabezado marchas de apoyo a las obras de la Comisión Federal de Electricidad, empresa paraestatal mexicana.
El CECOP logró detener las obras que ya se realizaban en las tierras y arrancó del subcomandante Marcos el compromiso de poner a su disposición el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en caso de que el movimiento fuera reprimido por el Ejército Mexicano.
En enero de 2005, el Tribunal Unitario Agrario mexicano anuló la asamblea de bienes comunales de Cacahuatepec en donde supuestamente se había aceptado la venta de las tierras. Ante los jueces, los comuneros acreditaron la serie de irregularidades que se cometieron durante las "asambleas". Por ello, el Tribunal consideró que tanto las reuniones, como lo que se había resuelto en ellas, eran ilegales.
A pesar de ello, y de las movilizaciones, la CFE intentó continuar con el rastreo y las perforaciones; pero el 22 de octubre pasado el Tribunal Unitario Agrario, Distrito 41, resolvió otorgar las medidas cautelares solicitadas dentro del juicio agrario 447/2005 "para efecto de que la Comisión Federal de Electricidad se abstenga de ingresar a las tierras de bienes comunales de Cacahuatepec".