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Quintín Cabrera, el cantor uruguayo que hizo del compromiso y la ética su ley de vida

3 de septiembre de 2009. Enorme en su apariencia, grandulón y barbudo canoso, Quintín Cabrera era un derroche de humanidad. El 12 de marzo pasado, murió en Madrid, acaso el cantautor -o cantor, como él prefería- más querido por sus compañeros de profesión. Tenía 64 años. Con una bandera uruguaya y otra española republicana, se convirtió en cenizas. Se ha callado el cantor, pero no sus canciones. Ni la vida.



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Duración aproximada: 55:39

Nacido en Montevideo (Uruguay), en 1944, Quintín Cabrera fue un cantor, músico y poeta, que se caracterizó, sobre todo, por su gran humanidad, sencilla, generosa, comprometida y solidaria que fue adquiriendo, desde muy pequeño, gracias a presencias tan significativas para él como la de su padre, obrero y militante socialista que amaba la música y del que aprendió, según el mismo recuerda, que para ser revolucionario hay que hacer las cosas con amor. Forjado en ese clima de compromiso, Quintín empezó a componer sus primeras canciones ya a los dieciséis años, cuando, tras la muerte de su padre, los compañeros del Liceo Nocturno le regalaron su primera guitarra. “Fue entonces cuando empecé a hacer canciones para mí y para mis amigos, comentaba en una entrevista, y, sin darme cuenta, advertí que lo que hacía emocionaba a un cierto número de gente. [...] Así, estudiando por la noche –magisterio y agronomía, que nunca terminé– y trabajando por el día (fui camionero, vendedor, empaquetador, oficinista, carpintero...), llegué a ir agrandando mi pequeño círculo de oyentes”. A principios de los sesenta, Quintín se integró en el Comité de Arte Popular, que dirigía el musicólogo Casto Canel, y tuvo su primera actuación en público, como cantante, en el teatro Zitlowski, de Montevideo. En 1967 viajó a Cuba, junto con otros creadores, entre los que estaban Daniel Viglietti y Aníbal Sampayo, como integrantes de la delegación uruguaya, para participar en la celebración del Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta celebrado en Varadero. Aquel histórico encuentro, del que surgiría posteriormente la Nueva Trova Cubana, tuvo como objetivo mantener sesiones de trabajo para analizar, a nivel internacional, los aspectos comunes de la llamada en aquel momento canción protesta, así como analizar conjuntamente las vinculaciones de ese movimiento musical y poético con la lucha en defensa de la liberación de los pueblos oprimidos. El encuentro concluyó con una Resolución final en la que, entre otras cosas, se afirmaba: “La canción es un arma al servicio de los pueblos, no un producto de consumo utilizado por el capitalismo para enajenarlos [...]. La tarea de los trabajadores de la canción protesta debe desarrollarse a partir de una toma de posición definitiva junto a su pueblo, frente a los problemas de la sociedad en que viven”. Poco tiempo después, viajó a París, a Suecia y, seguidamente, a Barcelona. “Mi llegada a Barcelona, en 1968 –comenta Quintín–, fue absolutamente casual. Estaba trabajando en Suecia, donde no me renovaron el contrato de trabajo, por lo que debía abandonar aquel país en un tiempo relativamente corto; entonces encontré un vuelo chárter a Barcelona que resultaba muy barato, y heme aquí”. Ya en Barcelona, empezó a interpretar sus propias canciones en un gran número de recitales celebrados dentro y fuera de Cataluña –siempre en defensa de los derechos humanos y de la democracia–; y se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Bellaterra. Además, trabajó como periodista –especializado en música– en radio, prensa y televisión, y se estrenó en el mundillo discográfico con su canción Milonga sobre cantores, en un histórico disco colectivo, titulado Todo está muy negro. Debe haber pocos cantautores o trovadores, o como se quiera llamar, que hayan participado en tantísimas acciones solidarias como en las actuó Quintín. Este gran hombre (tanto por su aspecto externo como por el interno, con ese corazón tan grande que no le cabía en el pecho) es y será siempre una de las estrellas más brillantes no de canción protesta sino, de la canción revolucionaria. Comentarios extraídos de un artículo de Jorge Cabrera para el sitio cancioneros.com y la música bajada del sitio Perrerac.org, al igual que los audios de la voz de Quintín Cabrera, un sitio en donde se puede encontrar mucha música que está agotada o descatalogada. Es una realización de Jorge Laraia.

Planeta Musical Sur
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